Sobre los helados

Se acerca el veranito, los días se hacen más largos y el calor acecha. Va haciendo falta un refrigerio y, en muchas ocasiones, optamos por un helado. Al fin y al cabo, si un futbolista famoso los anuncia, no serán tan malos, ¿no?

En este post pretendo hablaros de los helados, su composición nutricional, sus ingredientes y, en general, de las circunstancias que los rodean.

Cómo obtenemos la energía ante el ejercicio físico

¿Cómo obtenemos la energía ante el ejercicio físico?

Durante un trabajo o ejercicio físico, el cuerpo humano y los músculos que lo componen necesitan obtener energía. Para ello, el organismo dispone, principalmente, de tres vías o sistemas para obtener ATP (adenosín trifosfato) y, en consecuencia, energía. El ATP no es otra cosa que un nucleótido formado por una base nitrogenada (adenina), un monosacárido (ribosa) y tres grupos fosfato que se encuentran enlazados con el carbono 5 de dicho monosacárido. Para la obtención de energía, el ATP se hidroliza, dando lugar a ADP (adenosín difosfato) y un grupo fosfato que queda libre. Esta catálisis será la encargada de la liberación de energía.

Las proteínas y el gimnasio

El mundo del ejercicio físico, como habréis notado, está lleno de mitos. En muchos gimnasios se suele respirar un ambiente de pseudociencia y «amimefuncionismo» que puede resultar peligroso o, al menos, hacer que nos gastemos el dinero para nada. Consejos basados en experiencias personales y en revistas de musculación se perpetúan y llegan a oídos de los ciudadanos de a pie que sólo han ido al gimnasio a perder algún kilo y acaban convirtiéndose en consumidores de batidos, suplementos y complejos vitamínicos; algún día hablaré de estos últimos, pero hoy no. Hoy hablaremos de las proteínas.

Dieta baja en FODMAP y síndrome del intestino irritable

Desde hace algunos años, las dietas bajas en FODMAP han ido incrementando su presencia en el día a día terapéutico, ya que se observó que la reducción del consumo de FODMAP podría ser útil para mejorar la sintomatología del síndrome del intestino irritable (SII), un desorden gastrointestinal muy común. De hecho, podría ser recomendable para mejorar, significativamente, síntomas como diarrea, hinchazón y dolor abdominal.

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La Dieta Mediterránea

Todos hemos oído hablar de las bondades de la Dieta Mediterránea y sobre su efecto protector, a nivel poblacional, en la salud cardiovascular. En contraposición, los lípidos o grasas (colesterol, triglicéridos, etc.) han sido, a lo largo de los años, criminalizados sistemáticamente. Esto se debe, en parte, al hecho de que 1 g de grasa aporta, aproximadamente, 9 Kcal, frente a las 4 Kcal aportadas por 1 g de hidratos de carbono o proteínas. Además, la supuesta relación, directamente proporcional, que se presuponía entre el consumo dietético de grasas y la grasa corporal, tampoco ayudó. Actualmente, se sabe que hay grasas buenas y grasas no tan buenas.